Un leve escalofrío atravesaba mi medula espinal, había una parte de mí a la que le gustaría vivir en esa Megalópolis de rascacielos de mil pisos corroídos por el óxido y la agresiva intemperie, cañones que expulsaban nubes de gas incinerado, lluvia ácida y perpetua, tecnología que invadía desde las calles al más profundo sistema nervioso de una metrópoli que llevó el postmodernismo a sus últimas consecuencias, invadiendo todo a su paso, incluso los organismos y extremidades de sus habitantes. Spinners voladores surcan un cielo contaminado cual tumor canceroso en un entorno estéticamente hermoso, pero también aterrador en su oxidada corrupción. Y a mis diezRead More →