Sep 292011
 

O como un programa pensado para escritores se convierte en una maldición.

Hace pocos días estaba yo feliz por haber encontrado diversas aplicaciones para poder trabajar con mi libro. Se trataba de tener todo el material típico de un ensayo en un mismo lugar: textos, borradores, notas, enlaces, fotografías, etc. Entre las opciones disponibles elegí el que más parecía poder adaptarse a este trabajo: Story Mill. Encontré la última versión, la 4, muy completa. Así que me puse manos a la obra. Recuperando borradores y esquemas que ya tenía, en simples documentos de texto, añadiendo referencias, enlaces…. y lo peor, escribiendo nuevo contenido directamente en él.

Parecía funcionar todo perfectamente, compartiendo el documento a través de mi Dropbox con un par de ordenadores. El primer aviso me lo dió precisamente el hecho de no poder recuperar el contenido desde otro ordenador. El archivo se mostraba como vacío… Pensé que tal vez no se había sincronizado bien. Al regresar al ordenador origen todo parecía normal. Así que seguí escribiendo….

Ayer el aviso se convirtió en la dura realidad. Varios contenidos vacíos, totalmente en blanco. Un par de artículos completos, referencias… un desastre total. Después de consultar con soporte, foros, etc. asumo que el proyecto se ha volatilizado. Así que, de tripas corazón, he recuperado lo que aún estaba en buen estado y ahora toca volver a escribir lo perdido. Y lo más importante, encontrar otro método más seguro. Story Mill ha pasado a la historia. Ahora trabajaré con Ulysses, que de hecho había sido mi primera opción, y con backups simples de todos los textos en una carpeta aparte. Al parecer no podemos confiar en ningún programa, sólo en la propia capacidad de preservar nuestro trabajo. Lamentable. Afortunadamente, y aunque parezca conformista, eran sólo un par de artículos nuevos los que se han perdido. Si esto ocurre cuando ya hubiera estado en una fase avanzada del proyecto la pérdida hubiera sido catastrófica.

Story Mill ha muerto. ¡Viva Ulysses!

Actualización:

¿Alguien puede creer que Ulysses también me ha fallado? Bien, creo que el problema principal no son los programas. Sin embargo Story Mill tiene mala prensa por problemas como los comentados al utilizar la opción Grabar como, etc. O sea que lo descarto igualmente. Con Ulysses me he encontrado con el siguiente caso. Usando la versión 2.0 “de evaluación” en un Mac con Lion, pataf, pifia detrás de otra. No conserva capítulos, y sabe Dios qué otros fallos tiene. En cambio en un Mac con Snow Leopard, y la versión 2.1 comprada en Apple Store, parece que funciona a la perfección… Vaya. ¿Técnica para vender? ¿O es que el problema es Lion? Lamentablemente el segundo punto no podré comprobarlo en el primer Mac por cuestiones de administración y seguridad, pero me quedaré con las ganas, y también con la imposibilidad de editar contenidos con este programa en dos entornos. En resumen, que a veces no es sólo un factor el que está en contra de uno. Lion… Muchos quieren estar al día, a la última, y no se paran a comprobar que valga la pena y todo funcione. Suerte que con aplicaciones “con solera” no ha habido problemas similares. Al menos no por ahora.

¡Prometo no dar más la lata con el asunto! Vuelvo a los props.

  2 Responses to “Palos a las ruedas”

  1. Vaya putada, compañero… ¡Ánimo!

  2. Si, no es que quiera airear mis miserias, pero sí advertir a quien tenga intención de utilizar un software de este tipo para sus creaciones.
    Ahora con Ulysses estoy más tranquilo. No tiene tantas fiigranas (que por cierto, para ensayos no son tan necesarias) pero sí una característica importante. Permite exportar todos los capítulos, etc. en formatos varios, fichero a fichero o en conjunto (cosa que haré cada dos por tres), de forma que a malas tienes todo el material en bruto salvaguardado.
    Y nada, ahora toca rehacer lo perdido, que tampoco es mucho, y seguir adelante… 😀